Transmedia

Jekyll & Hyde

Soy Jekyll y Hyde

Soy Jekyll y Hyde

Todos, en redes sociales, somos Jekyll y Hyde. Somos un cuerpo que se transforma, que emerge. Caminamos y nuestras huellas, más allá del asfalto, quedan en el ciberespacio. Cenamos con amigos, tomamos una copa y lo vivido queda condensado en una foto. Somos Jekyll y Hyde porque lo analógico y lo digital habitan en nosotros, pero ya no existe una distinción, ya no hay una frontera. Somos híbridos, somos múltiples. En la novela de Stevenson, el doctor Jekyll intenta desprenderse de sus sombras tomando un medicamento. El resultado de su experimento es Hyde, una figura que encarna todo lo abyecto de la condición humana. Ambos personajes coexisten, y se hacen daño. Se destruyen. En mi caso, que soy docente, esta dualidad ha sido toda una aventura. Es una constante transformación. Es una experiencia transmediática que implica pensarse en tanto consumidor y productor de discursos. Soy Jekyll y soy Hyde porque existo en Instagram mientras estoy frente al tablero, con mis estudiantes. Recibo comentarios, me comparten, se conectan a mis transmisiones en vivo, mientras en clase, lucho para que suelten sus teléfonos. Es la paradoja de ser Jekyll y ser Hyde. 

 

Gabriel Rodríguez

 

 

Todos somos transmediáticos

Todos somos transmediáticos

Baudrillard nos dice que los signos que distinguen un sexo de otro se han difuminado y ahora todos somos transexuales. Para él lo esencial, el goce, no ha cambiado. Lo que ha mutado son los referentes, los signos, los artificios. Lo mismo sucede con las historias y se puede decir que todos somos transmediáticos. Dada la aparición de nuevas maneras de acceder a los contenidos, de consumir las historias, el arte de narrar se ha transformado. Ha mutado, en un travestismo de videos, fotos, canciones y plataformas, a lo transmedia.

El medio es el mensaje

Neil Postman, en su ensayo “Divertirse hasta morir” nos dice que cada invención humana trae consigo una nueva mirada sobre lo real. Así, la invención del microscopio, que nos permitió ver, con detalle, lo que a simple vista estaba oculto, dio paso al psicoanálisis. El telégrafo nos acercó, pero cambió los discursos públicos, dando prioridad a la inmediatez, a lo irrelevante, por encima de lo profundo.  La televisión dio paso a un mundo dominado por el “show bussines”. Entonces, el medio, como dijo Mcluhan, es el mensaje. En esta era de la transmedialidad, pues, cabe preguntarnos ¿cuál es el mensaje? 

Un ecosistema transmedia

Sin duda lo transmedia es una nueva forma de estar juntos. Una nueva realidad, construida con otra lógica. Una lógica discursiva particular, enfocada en captar nuestra atención, en llevarnos, de una plataforma a otra, como nómadas, como exiliados que buscan un nuevo hogar. Es, como también dijo Mcluuhan, un ecosistema que evoluciona. Una selección natural de las especies narrativas. Lo transmedia, su mensaje, es de supervivencia. Entonces, la narración, es un animal que se adapta a los medios para encontrar su alimento de cada día: la atención del espectador. En este ecosistema, no obstante, se produce un cambio de paradigma: el receptor del mensaje ya no es pasivo. Hace parte de la creación de sentido y expande, con su curiosidad, con su pasión y con su manera de comunicarse, los relatos que consume. Pasa de consumidor a prosumidor. Es decir, que su voz es escuchada, que sus preguntas nutren el mensaje, que produce. Así surgen los fandom, las comunidades de lectores como Goodreads y los hilos de twitter. 

Un corpus

Todos somos transmediáticos. Nuestros cuerpos, nuestra presencia, atraviesa distintos medios. Somos y estamos en varias plataformas. En todas participamos aprobando, opinando o desechando. Somos transmediáticos porque los discursos que nos configuran, el corpus de libros, canciones, podcast, videoclips, películas, videojuegos, ideas e imaginarios, forman un Frankenstein de hipervínculos, de referencias, de diálogos. Todos somos transmediáticos: inevitablemente, a través de nuestros smartphones, alimentamos este animal protéico. Este mestizaje de medios que es nuestra realidad. 

 

Por Gabriel Rodríguez